En el mundo
lolita es normal y esencial el nombrar al petticoat, no en vano se habla que la
primera regla del lolita es usar un petticoat. Este consiste en un tipo de
enagua que puede ser o no tan íntimo, ya que algunos que incluyen blondas
cocidas pueden dar un toque a cualquier coordinado.
Sin embargo,
mas allá de lo incómodo que puede ser llevar múltiples capas y sofocarse en
algunos casos, esta pieza de ropa ha sido culpada por la muerte de mas de 3000
mujeres en un periodo menor al de una década.
Ubiquémonos en Londres, año 1858, una serie de incendios asedia la ciudad sin entender el
porqué ocurren, lo único que tienen en común es la presencia de una mujer en la
escena y no solo una mujer, sino que una mujer y su crinolina.
Hay que
entender que la moda de usar petticoats empieza en el siglo XVI, han pasado
varios siglos y la fabricación de las crinolinas en masa ha permitido que
cualquier mujer de cualquier estrato social pueda acceder a su compra y a su
uso. Sin embargo, esto acarrea la tragedia.
No solo cada
mujer tenía una crinolina de buenas dimensiones, sino que el mismo roce del
material provocaba que se incendiara y que la mujer que lo usaba y sus
alrededores sucumbieran al fuego. Dentro de la
anécdota se habla de 3 mujeres muertas por semana
Entre estas mujeres, se incluyen la esposa de Henry Wadsworth Longfellow, un poeta de
la época, quien vio arder a su esposa frente a sus ojos a causa de la
crinolina, sin poder ayudarla. A esto también se suman las bailarinas del
Teatro Continental de Philadelphia, muriendo 9 de ellas por la misma causa.
Oscar Wilde también perdió a dos de sus hermanas por la misma causa.
Finalmente esta ola de muertes súbitas fue terminada por la inserción de las crinolinas de metal y la prohibición del uso de crinolinas en ciertos espacios públicos hasta la desaparición de su uso como moda al llegar a nuestros días donde su uso es ocasional.
Más allá de
lo tetrico de este relato, quisiera dedicarme a las fibras usadas para la
fabricación de los esenciales y amados “petti”
Tul o tul can
can: una tela clásica para la composición de petticoats, muy usado en el
ballet, este se estructura como un tejido de fibra de seda, nilon, rayon o mas comúnmente poliester, fibras bastante extendidas en su uso y que sin embargo
toman una forma particular solo por la forma en que se teje la tela, varias de
estas fibras han sido acusadas de ser altamente inflamables, sin embargo, no
son suficiente para iniciar fuego pero si para incendiarse fácilmente en su
presencia. Un dato no menor es que el tejido que da la forma también fue
diseñado para mantenerse alejado del cuerpo, así que si bien puede prenderse fácilmente al no estar en contacto con el usuario un movimiento rápido debería bastar para evitar quemaduras.
Muselina u
organdi: Siendo el organdi un tipo de muselina me dedicaré a tratarlos en
conjunto, este tipo de fibras que en su origen estaban compuestas de seda,
luego algodón y en nuestros días poliester con algodón mezclados en diferente
porcentajes, sirven como relleno para cualquier tipo de costura, y ya que su
composición es similar al anterior se cumple lo mismo
El forro:
dependiendo de los gustos puede ser de algodón, satin, raso, y según esto su
capacidad para inflamarse, cabe decir que entre mas sintético el forro más
puede adherirse a la piel si es calentado.
Barbas: en
caso que sean usadas cabe destacar que estas fueron la razón por las que se
iniciaba el fuego en la serie de incendios, por lo que me remitiré a comentar
que se debe tener la precaución de que no se froten entre si al colocarlas.
Con todo lo
anterior quiero destacar que un punto importante es la calidad de lo que compramos,
más allá del puff que nos pueda otorgar nuestro querido “petti” debemos
fijarnos en su composición y hechura mas allá de si fue hecho por uno mismo o
comprado, nosotras lo usaremos y debemos ser responsables con ello para que mas
allá de la moda este nuestra salud y belleza.




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