Angelica Kauffmann, Retrato de una joven, 1781.
El rococó es un
movimiento o expresión artística que surgió como respuestas a la propuesta
estética del Barroco y a la necesidad de representar las formas de vida de las
aristocracias europeas, la vida cotidiana y las nuevas ideas de belleza.
El Rococó nació en
Francia, en la corte de Luis XV y se fue desarrollando entre los años 1730 y
1790. El reinado de Luis XIV se caracterizo, en el ámbito cultural, por
convertir al país galo en el modelo del arte barroco subordinado al poder
absolutista. La sucesión al trono de Luis XV quiso mantener el prestigio de la
corona, pero incorporando los nuevos cambios sociales, generados por el desarrollo de los Estados
Modernos y la burocratización, los recursos que genera el colonialismo y la
acentuación de las diferencias entre la aristocracia europea y los nuevos
mundos conquistados, la expansión de la vida urbana, intelectual, artística y
social. Fue así como la aristocracia y la alta burguesía se revelaban contra el
sistema anterior y buscaban una forma de vida más cómoda, elegante y refinada,
una vida despreocupada y mundana, algo frívola y superficial. Y esos deseos se
transmitieron al arte desde la corte del palacio real de Versailles.
Una de sus
principales propuestas es el relevante papel que adquiere la mujer convertida en
protagonista de la vida social, organizadora de reuniones literarias,
políticas, de juegos y bailes, una mujer seductora y bella que participa en
aventuras hasta entonces prohibidas. Una de las mujeres que protagonizo la
difusión de este estilo fue Jeanne Antoinette Poison marquesa de Pompadour y
amante de Luis XV, una dama culta, amante del arte y la pintura. Sus gustos se
convirtieron en la moda seguir por las clases acomodadas parisinas, que
adoptaron el Rococó como expresión de su vida cotidiana elegante, refinada y
galante.
Rosalba Carriera, Retrato de una joven, 1708.
La denominación
Rococó se adopto, en un principio, en tono burlesco, debido a que se asocio al
exceso de decoración barroca, y la ornamentación exacerbada de los espacios y
la vestimenta. Y es que el termino rococó deriva de dos palabras francesas,
rocaille (rocalla) y coquille (concha), ya que ambos elementos caracterizaron
este estilo, una ornamentación en la que predomina la asimetría y la irregularidad,
las formas onduladas, de curvas y contracurvas, inspiradas en elementos
naturales, como rocas marinas, algas, elementos vegetales y conchas. Por lo
tanto el Rococó es el estilo de la curva, la asimetría de los elementos
decorativos y la generación de un conjunto equilibrado.
Estas
características se presentan especialmente, en la pintura, en el diseño del
mobiliario y los objetos de adorno y también en la moda.
La pintura
Esta se configura
a partir de dos aspectos fundamentales que la diferencian del Barroco: por una
parte la baja cantidad de artistas, que se consideraron de una calidad inferior
a sus predecesores, por otra parte, la internacionalización de temas, formas y
tipos, repetidos sin variación en las escuelas pictóricas y diferentes países.
Jean- Antoine Watteau. Los placeres de la danza.
La pintura rococó
va dirigida a la aristocracia y se alega de los problemas sociales, centrándose
exclusivamente en todo lo relacionado con el disfrute y el placer. Es una
pintura que se define por sus composiciones sensuales y alegres, y por el predominio
de las tonalidades pastel, muy suaves. Se trata de pinturas decorativas: grades
frescos para paredes y techos. Como en el barroco, en el Rococó continua
cultivándose la pintura al oleo, pero adquiere auge la pintura al pastel. Se
evitan las sombras y se aplica luminosidad en los rostros.
Jean- Antoine Watteau, La muestra de Gersaint, 1720.
El Rococó se aleja
de las temáticas barrocas, los asuntos bíblicos, históricos y religiosos, y
busca inspiración en las formas curvilíneas de la naturaleza, la mitología, en
los cuerpos desnudos y, especialmente, en las fiestas galantes y las aventuras
amorosas, tanto en los ambientes campestres como cortesanos, historias
románticas pastoriles y también en los bailes de ciudad. La idea era sentirse
identificados con sus temáticas mundanas, intrascendentes y ligeras, que
reflejan el espíritu despreocupado de la nobleza de la época especialmente de
la francesa antes de la revolución.
Francois Boucher, Desnudo en reposo: Marie-Louise O' Murphy, 1751.
La mujer se
convierte en la protagonista indiscutible, motivo de inspiración, belleza y
sensualidad. Ella es la que seduce y participa de forma activa en las aventuras
galantes. El juego del amorsh se vuelve complementario entre damas y
caballeros, como también, entre solteros y casados. Es en este contexto en el
cual aparece la figura del galante, un hombre famoso por saber tratar y complacer
a las mujeres. Todo esto sobre un fondo de paisajes o en los jardines de un
palacio, con el acompañamiento de algún músico y personajes entretenidos en
juegos y actitudes de coqueteo despreocupado. Es muy importante poner esmero en
reproducir la ropa, siempre elegante y a la moda, la idea es mostrar los
tejidos y otros elementos, como cintas, lazos o plumas, que adornan los traes y
el cabello de los personajes. Otras temáticas fueron las exóticas que recrean
elementos de oriente, también el paisajismo y el retrato.
Francois Boucher, El tocado de venus, 1751.
La pintura galante
Francesa tuvo tres principales representantes: Antoine Watteau. Francois
Boucher y Jean Honoré Fragonard. A pesar de conformar el núcleo de esta
expresión artística sus obras varían mucho entre ellas. Watteau desprende una sensualidad refinada, elegante
y melancólica, pero en el caso de Boucher sus obras resultan más voluptuosas
precisando del desnudo para lograr ese efecto. Fragonard resulta más pasional,
espontaneo y vigoroso.
Jean-Honoré Franogard, El juego de la gallina ciega, 1751.
Jean-Honoré Fragonard, Muchacha leyendo, 1776.
Arquitectura Rococó
La Francia del
siglo XVIII fue un periodo de marcada decadencia político, pero ejerció una
importante influencia cultural y artística.
La lengua, la literatura, las ideas, las costumbres y las modas se
extendieron por toda Europa y América. En la arquitectura, la estética del
rococó se centro en las trasformaciones que tuvieron como objetivo suprimir las
influencias religiosas que se manifestaban fuertemente en el barroco,
cambiándolas por formas de expresión más cercanas a la esencia del hombre.
Castillo Chantilly, mandado a construir por los Montmorency, región de Picardía Francia.
Estos cambios se reflejaron,
en el exterior, en el tamaño de puertas y ventanas o ventanas francesas, que
servían como elemento de unión y continuidad entre el exterior y el interior.
Por otro lado, se sustituyo el remate en ángulo recto de las molduras por otro
tipo más arqueado, más elegante y frágil. A diferencia de los exteriores
serenos y equilibrados, los interiores fueron los espacios donde el rococó
alcanzo su mayor grado de expresión. La decoración y asimetría dominaron los
elementos de ornamentación: molduras que se arquean en curvas y contracurvas,
follajes y guirnaldas, flores, zarcillos, volutas, amorcillos, jarrones y,
sobre todo, la rocaille, un fragmento de concha irregular. Y todos estos
elementos combinados y trabajos con esmero y elegancia, dorados o pintados en
blanco, o colores suaves, y moldeados en yeso, madera o bronce.
Galería de los espejos, Palacio de la opera de Versalles, 1765-1770, Francia.
El rococó tuvo un
débil reflejo en las construcciones de carácter religioso, pero sí estuvo bien
representado en las residencias de la nobleza y la alta burguesía.
Además de entregar
información y ejemplos claros sobre el desarrollo de la estética Rococó este
escrito tiene como fin plantear la reflexión en torno a la diferencias entre
rasgos que el Lolita tiene de esta expresión artística y cuales corresponden a
ideas estéticas propias del Japón y la cultura kawaii. Para comprender al
estilo como un conjunto de influencias e ideas propias del sincretismo cultural
más exacerbado, pudiendo así reconocer estas diferencias podremos también tomar
decisiones más precisas sobre el Lolita que queremos usar, que de lo propio
podemos incluir o las formas que queremos recuperar.
En lo personal
pienso que del Rococó el Lolita rescata: la ornamentación de los espacios, la
decoración detallista, y la idea de combinación desde la arquitectura y de la
pintura, la importancia de los colores y las curvas, la mujer como
protagonista, la belleza y el romanticismo.
Kaory Golian para La Guillotina Lolita.






















