martes, 14 de febrero de 2017

El Rococó: manual para lolitas.

                                              
Angelica Kauffmann, Retrato de una joven, 1781.

El rococó es un movimiento o expresión artística que surgió como respuestas a la propuesta estética del Barroco y a la necesidad de representar las formas de vida de las aristocracias europeas, la vida cotidiana y las nuevas ideas de belleza.
El Rococó nació en Francia, en la corte de Luis XV y se fue desarrollando entre los años 1730 y 1790. El reinado de Luis XIV se caracterizo, en el ámbito cultural, por convertir al país galo en el modelo del arte barroco subordinado al poder absolutista. La sucesión al trono de Luis XV quiso mantener el prestigio de la corona, pero incorporando los nuevos cambios sociales,  generados por el desarrollo de los Estados Modernos y la burocratización, los recursos que genera el colonialismo y la acentuación de las diferencias entre la aristocracia europea y los nuevos mundos conquistados, la expansión de la vida urbana, intelectual, artística y social. Fue así como la aristocracia y la alta burguesía se revelaban contra el sistema anterior y buscaban una forma de vida más cómoda, elegante y refinada, una vida despreocupada y mundana, algo frívola y superficial. Y esos deseos se transmitieron al arte desde la corte del palacio real de Versailles.
Una de sus principales propuestas es el relevante papel que adquiere la mujer convertida en protagonista de la vida social, organizadora de reuniones literarias, políticas, de juegos y bailes, una mujer seductora y bella que participa en aventuras hasta entonces prohibidas. Una de las mujeres que protagonizo la difusión de este estilo fue Jeanne Antoinette Poison marquesa de Pompadour y amante de Luis XV, una dama culta, amante del arte y la pintura. Sus gustos se convirtieron en la moda seguir por las clases acomodadas parisinas, que adoptaron el Rococó como expresión de su vida cotidiana elegante, refinada y galante.
Rosalba Carriera, Retrato de una joven, 1708.

La denominación Rococó se adopto, en un principio, en tono burlesco, debido a que se asocio al exceso de decoración barroca, y la ornamentación exacerbada de los espacios y la vestimenta. Y es que el termino rococó deriva de dos palabras francesas, rocaille (rocalla) y coquille (concha), ya que ambos elementos caracterizaron este estilo, una ornamentación en la que predomina la asimetría y la irregularidad, las formas onduladas, de curvas y contracurvas, inspiradas en elementos naturales, como rocas marinas, algas, elementos vegetales y conchas. Por lo tanto el Rococó es el estilo de la curva, la asimetría de los elementos decorativos y la generación de un conjunto equilibrado.
Estas características se presentan especialmente, en la pintura, en el diseño del mobiliario y los objetos de adorno y también en la moda.

La pintura

Esta se configura a partir de dos aspectos fundamentales que la diferencian del Barroco: por una parte la baja cantidad de artistas, que se consideraron de una calidad inferior a sus predecesores, por otra parte, la internacionalización de temas, formas y tipos, repetidos sin variación en las escuelas pictóricas y diferentes países.

Jean- Antoine Watteau. Los placeres de la danza.

La pintura rococó va dirigida a la aristocracia y se alega de los problemas sociales, centrándose exclusivamente en todo lo relacionado con el disfrute y el placer. Es una pintura que se define por sus composiciones sensuales y alegres, y por el predominio de las tonalidades pastel, muy suaves. Se trata de pinturas decorativas: grades frescos para paredes y techos. Como en el barroco, en el Rococó continua cultivándose la pintura al oleo, pero adquiere auge la pintura al pastel. Se evitan las sombras y se aplica luminosidad en los rostros.

Jean- Antoine Watteau, La muestra de Gersaint, 1720.

El Rococó se aleja de las temáticas barrocas, los asuntos bíblicos, históricos y religiosos, y busca inspiración en las formas curvilíneas de la naturaleza, la mitología, en los cuerpos desnudos y, especialmente, en las fiestas galantes y las aventuras amorosas, tanto en los ambientes campestres como cortesanos, historias románticas pastoriles y también en los bailes de ciudad. La idea era sentirse identificados con sus temáticas mundanas, intrascendentes y ligeras, que reflejan el espíritu despreocupado de la nobleza de la época especialmente de la francesa antes de la revolución.

Francois Boucher, Desnudo en reposo: Marie-Louise O' Murphy, 1751.

La mujer se convierte en la protagonista indiscutible, motivo de inspiración, belleza y sensualidad. Ella es la que seduce y participa de forma activa en las aventuras galantes. El juego del amorsh se vuelve complementario entre damas y caballeros, como también, entre solteros y casados. Es en este contexto en el cual aparece la figura del galante, un hombre famoso por saber tratar y complacer a las mujeres. Todo esto sobre un fondo de paisajes o en los jardines de un palacio, con el acompañamiento de algún músico y personajes entretenidos en juegos y actitudes de coqueteo despreocupado. Es muy importante poner esmero en reproducir la ropa, siempre elegante y a la moda, la idea es mostrar los tejidos y otros elementos, como cintas, lazos o plumas, que adornan los traes y el cabello de los personajes. Otras temáticas fueron las exóticas que recrean elementos de oriente, también el paisajismo y el retrato.

Francois Boucher, El tocado de venus, 1751.

La pintura galante Francesa tuvo tres principales representantes: Antoine Watteau. Francois Boucher y Jean Honoré Fragonard. A pesar de conformar el núcleo de esta expresión artística sus obras varían mucho entre ellas. Watteau  desprende una sensualidad refinada, elegante y melancólica, pero en el caso de Boucher sus obras resultan más voluptuosas precisando del desnudo para lograr ese efecto. Fragonard resulta más pasional, espontaneo y vigoroso.

Jean-Honoré Franogard, El juego de la gallina ciega, 1751.

Jean-Honoré Fragonard, Muchacha leyendo, 1776.

Arquitectura Rococó

La Francia del siglo XVIII fue un periodo de marcada decadencia político, pero ejerció una importante influencia cultural y artística.  La lengua, la literatura, las ideas, las costumbres y las modas se extendieron por toda Europa y América. En la arquitectura, la estética del rococó se centro en las trasformaciones que tuvieron como objetivo suprimir las influencias religiosas que se manifestaban fuertemente en el barroco, cambiándolas por formas de expresión más cercanas a la esencia del hombre.
Castillo Chantilly, mandado a construir por los Montmorency, región de Picardía Francia.

Estos cambios se reflejaron, en el exterior, en el tamaño de puertas y ventanas o ventanas francesas, que servían como elemento de unión y continuidad entre el exterior y el interior. Por otro lado, se sustituyo el remate en ángulo recto de las molduras por otro tipo más arqueado, más elegante y frágil. A diferencia de los exteriores serenos y equilibrados, los interiores fueron los espacios donde el rococó alcanzo su mayor grado de expresión. La decoración y asimetría dominaron los elementos de ornamentación: molduras que se arquean en curvas y contracurvas, follajes y guirnaldas, flores, zarcillos, volutas, amorcillos, jarrones y, sobre todo, la rocaille, un fragmento de concha irregular. Y todos estos elementos combinados y trabajos con esmero y elegancia, dorados o pintados en blanco, o colores suaves, y moldeados en yeso, madera o bronce.

Galería de los espejos, Palacio de la opera de Versalles, 1765-1770, Francia.

El rococó tuvo un débil reflejo en las construcciones de carácter religioso, pero sí estuvo bien representado en las residencias de la nobleza y la alta burguesía.
Además de entregar información y ejemplos claros sobre el desarrollo de la estética Rococó este escrito tiene como fin plantear la reflexión en torno a la diferencias entre rasgos que el Lolita tiene de esta expresión artística y cuales corresponden a ideas estéticas propias del Japón y la cultura kawaii. Para comprender al estilo como un conjunto de influencias e ideas propias del sincretismo cultural más exacerbado, pudiendo así reconocer estas diferencias podremos también tomar decisiones más precisas sobre el Lolita que queremos usar, que de lo propio podemos incluir o las formas que queremos recuperar.

En lo personal pienso que del Rococó el Lolita rescata: la ornamentación de los espacios, la decoración detallista, y la idea de combinación desde la arquitectura y de la pintura, la importancia de los colores y las curvas, la mujer como protagonista, la belleza y el romanticismo.

Kaory Golian para La Guillotina Lolita.


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