Para los que me conocen, decir que llevo años haciendo
docencia en una de las universidades tradicionales y públicas de este país no
será raro, más bien es algo habitual. Desde el 2012 que participo de diversas
ayudantías de mi carrera y desde el 2013 soy tutora en un programa de
acompañamiento universitario. Es esta última la que más me ha hecho feliz y en
la que más he dejado salir mi lado lolita.
¿Por qué hablo de mi lado lolita? Porque aun en este país vestir de una manera diferente, vestir de una manera no acorde a la instancia sigue siendo algo malo, sigue siendo algo mal visto y según yo, un problema.
De
que es un problema, lo es, no solo para las lolitas, sino también para los estudiantes
que apoyo en el programa del que soy parte; para contextualizar diré que este
acompañamiento está dirigido a estudiantes de clases sociales bajas, que no han
tenido buenas oportunidades de aprendizaje en su vida, PERO la universidad
generosamente les ha dado cabida en ella (?) Mas allá de mis problemas con este
planteamiento, es como estos estudiantes se incorporan a la vida universitaria
a la que difícilmente hubieran accedido de otra manera.
Como tutora he sabido
de muchos hechos de discriminación contra ellos de parte de sus pares y, lo más
terrible, de académicos de la universidad, académicos de una universidad pública que incluso han llegado a ridiculizar a
algunos de estos estudiantes diciéndoles que pasen adelante y que se queden ahí
el resto de la clase, falta poco para repetir la costumbre del cono del
castigado. Si alguno quiere preguntar porque no se ha hecho algo frente a estos
hechos, es porque no hay como, se han hecho las acusaciones pero
lamentablemente el sistema no les da cabida frente al poder de la masa y el
poder de los académicos (pocos de ellos debo decir).
¿Por qué vestir diferente y tener un origen diferente dan
pie a que una persona ridiculice a otra? No lo sé, muchas veces pienso que es
parte de nuestra sociedad el decir que el otro está mal y yo estoy bien, pero
siento que eso no puede ser.
Durante la última ceremonia se habló que somos agentes de
cambio en esta universidad, que somos los docentes del mañana, que somos la
fuerza de la universidad, que somos el "invento de Ba… " (xD). Pero me
cuesta verlo cuando todo sigue igual y se mantiene igual porque no hay
renovación, porque las mismas personas que han dado cátedra por 50 años no se
retiran (hay problemas para ello, lo sé) y tampoco se adaptan a los nuevos
tiempos, poca flexibilidad y aceptación de la realidad del otro, debo decir.
Durante mis años como ayudante y tutora me siento orgullosa
de señalar que he dado charlas frente a los padres, clases y talleres vistiendo
lolita, porque "no importa de donde vengas, sino a donde vayas" “no importa lo que uses, sino lo que tengas por decir”, durante
estas instancias he visto risitas nerviosas, murmullos de preocupación y he
sido el foco de preguntas del tipo “¿Por qué te vistes así?” para terminar
diciendo “es lo que me gusta”, ya que no hay otra respuesta para mí y creo que para
varias lolita. Pese a todo lo anterior, siempre disfruto el momento que empiezo
a hablar, a decir lo que en verdad importa en estas instancias, y todas esas dudas
desaparecen.
Por eso, orgullosa asistí a la última ceremonia vistiendo un
vestido lolita, un vestido negro con estampado de Alicia en el País de las
Maravillas, un coord recatado, para recalcar mi
postura de que “no importa lo que uses, sino lo que tengas por decir”.
Todos
podemos aportar con un granito de arena para que las condiciones de este país
mejoren, yo tengo la oportunidad de acompañar a estudiantes que han vivido las
desigualdades del sistema y mostrarles que pueden hacerse cargo de las
desigualdades que han vivido, llegar a escuchar a una de mis estudiantes decir
que la hago sentir que todo es posible, y hacerlo realidad con el apoyo de mis
superiores a todos los niveles, que esto no sea común no es culpa de ellos pero
es algo que debemos generalizar a todos los niveles, no solo en la universidad,
colegio, instituto, sino en la vida, al fin y al cabo solo es ropa y sin ella
somos lo mismo: Seres humanos.



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